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Un rayo del huracán Patricia disparó un haz de antimateria a la tierra.

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Un nuevo documento, publicado en el Journal of Geophysical Research: Atmospheres, revista que tiene una gran título. (Obviamente, no se debe juzgar un libro por su portada, pero argumentamos que esto merece una gran atención): “Un rayo de rayos gamma terrestre golpeo dentro de la pared del ojo del huracán Patricia”.

En términos sencillos, esto significa que uno de los huracanes más ventosos de la historia produjo bastantes rayos, y al menos uno de esos destellos fue lo suficientemente enérgico como para producir un rayo de antimateria que se disparó a la Tierra.

En 2015, cuando el huracán Patricia estaba causando estragos en la costa oeste de México, se estaban estableciendo registros. La intensidad de esta creación ciclónica no tenía parangón, y los científicos querían verla de cerca. Afortunadamente, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) tiene algunos aviones especialmente diseñados que pueden volar sin daños al corazón de los huracanes.

Al enviar uno de sus aviones Hurricane Hunter a la furia paroxística máxima de Patricia, se dirigieron hacia la pared del ojo, una circunferencia de tormentas eléctricas colosales, vientos fuertes y clima extremo. Un instrumento a bordo de la nave llamado ADELE, diseñado por ingenieros de la Universidad de California en Santa Cruz, recogió 184 conteos de radiación ionizante en un abrir y cerrar de ojos, consistente con un rayo.

Basándose en la señal de radio asociada y comparando el espectro de energía de rayos gamma con las simulaciones, el equipo concluyó que ADELE, el detector aerotransportado para emisiones de rayos enérgicos, había ocurrido en un haz de positrones.

Los positrones son los equivalentes de antimateria de los electrones; tienen la misma masa, pero una carga igual opuesta. Entonces, ¿cuál es la alquimia detrás de esta espectacular aparición de antimateria generada por un rayo?

El rayo promedio implica la transferencia de miles de millones de joules de energía. Da la casualidad que un estudio de 2017 se duplicó con la idea de que los rayos de cualquier tipo, gracias a su naturaleza de alta energía, son aceleradores de partículas naturales.

Los pernos crean una cascada rápida de electrones que se sospecha que colisionan con las moléculas atmosféricas y producen reacciones nucleares en el cielo. Se pensaba que estas reacciones también producían rayos gamma de alta energía, junto con neutrinos, neutrones y positrones.

Los modelos indicaron que, durante algunos relámpagos, se esperaba que un rayo de electrones disparara al espacio justo cuando los positrones con cargas opuestas (y por lo tanto repelidas) se movían hacia abajo, produciendo lo que se conoce como destello de rayos gamma terrestres (TGF).

Los TGF han sido detectados por instrumentos basados ​​en el espacio desde hace varias décadas, pero los satélites solo veían la mitad del fenómeno.

Afortunadamente, se descubrió que el evento detectado por NOAA en 2015 coincidía perfectamente con los modelos: ADELE recogió un haz de positrones llevado hacia abajo, un componente de una llamarada de radiación que se propaga hacia arriba disparando al espacio.

La detección de este haz de antimateria ligado a TGF no fue una sorpresa, pero es, sin embargo, la primera vez que se observa, lo cual es claramente maravilloso. Si te estás preguntando: no, tendrías que estar cerca de la fuente de este haz para que sea peligroso.

Esta ciertamente no será la última vez que se detecte un rayo antimateria como este. Puede que ni siquiera necesites desafiar a volar en huracanes; el estudio del equipo explica que “este haz de rayos gamma inverso penetra a altitudes lo suficientemente bajas como para permitir la detección terrestre de los típicos TGF ascendentes desde los observatorios de montañas”.

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