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El estado de ánimo podría influir en como nos afecta la gripe

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Un nuevo estudio ha encontrado un vínculo entre un estado de ánimo positivo cuando estás recibiendo la vacuna contra la gripe y el efecto protector de la vacuna. Es un hallazgo curioso, y estos sorprendentes resultados podrían realmente ayudar a los investigadores en busca de nuevas formas de aumentar la eficacia de la vacuna contra la gripe estacional.

Es posible que hayas notado que en ocasiones la vacuna contra la gripe no es 100% efectiva. No sólo por las diferencias en las cepas de virus que nos atacan, sino también teniendo en cuenta la persona que recibe la vacuna y si desarrollan una fuerte respuesta inmune protectora. Es claro que no todos los organismos actúan de la misma manera.

Investigadores de la Universidad de Nottingham en el Reino Unido se propusieron evaluar cómo una gama de factores de comportamiento y psicológicos podrían estar teniendo un efecto sobre la respuesta inmune a un pinchazo contra esta enfermedad. «Las conductas de los pacientes y el bienestar psicológico pueden influir en las respuestas inmunitarias a la vacunación», escriben en el estudio.

El sueño, el estrés, la actividad física, el estado de ánimo y hasta la nutrición pueden servir como «moduladores inmunes», lo que indujo a los investigadores a investigar si estos podrían ser dirigidos a mejorar la eficacia de la vacuna. Pero sabemos muy poco acerca de la importancia relativa de estos factores y, hasta ahora, ninguna investigación los ha examinado simultáneamente.

El estudio se llevó a cabo entre 2014-2015

Sabiendo que los adultos mayores son especialmente afectados por la gripe y también tienen peores tasas de inmunidad después de recibir la vacuna, el equipo reclutó a 138 adultos de entre 65 y 85 años que recibieron la vacuna contra la gripe entre el 2014/15. La recolección de datos comenzó dos semanas antes de la vacuna contra la gripe, con un análisis de sangre previo a la vacunación.

Se hizo para verificar los niveles de anticuerpos y se usaron diarios estandarizados que detallaban la ingesta de alimentos y bebidas, la actividad física, el afecto positivo, el afecto negativo, el estrés y el sueño de cada participante. El día de la vacuna, los participantes también completaron un cuestionario para comprobar si el estado de ánimo era positivo o negativo.

Luego, durante las cuatro semanas siguientes a la vacuna, los participantes continuaron registrando sus entradas en el diario y dieron otra muestra de sangre en la semana cuatro, concluyendo con una muestra de sangre más en la semana 16. Después de reunir todos los datos, el equipo recopiló la información y descubrió que sólo uno de todos los factores que observaban era predictivo de niveles más altos de anticuerpos contra la gripe en las muestras de sangre.

El estado de ánimo definitivamente es clave en la salud

«Encontramos que un mayor estado de ánimo positivo, ya sea medido repetidamente durante un período de 6 semanas alrededor de la vacunación, o el día de la vacunación, predijo significativamente mayores respuestas de anticuerpos a la vacunación contra la gripe», escriben en el estudio. Los investigadores observaron que este hallazgo es en realidad consistente con la investigación anterior, mostrando que el estado de ánimo positivo puede actuar como un «modulador inmunológico» para las vacunas.

El efecto parecía ser particularmente fuerte el día de la vacunación en sí, planteando la interesante cuestión de si ser feliz cuando se es vacunado podría realmente aumentar las posibilidades de desarrollar una respuesta protectora más fuerte. En cuanto a por qué esto podría ser el caso, el equipo especula que podría haber tanto un vínculo entre estados de ánimo positivos y estilos de vida más saludables, y una vía biológica que vincula el sistema inmunológico y los mecanismos cerebrales que regulan nuestros estados de ánimo.

Estos resultados dan una visión fascinante de los funcionamientos extraños de la inmunización, incluso si tenemos en cuenta el tamaño de la muestra relativamente pequeño y el hecho de que se trataba de un estudio prospectivo observacional, por lo que es difícil establecer un sólido vínculo causal. El equipo también enfatiza que el efecto de humor fue sólo significativo para una de las cepas de la gripe en la vacuna de ese año, H1N1 – y los participantes tenían los niveles más pequeños de anticuerpos para este, antes de la vacunación.

«Una explicación es que cualquier influencia de factores psicológicos o de comportamiento sobre las respuestas de anticuerpos sólo puede ser observable cuando la respuesta inmune del huésped al antígeno es relativamente débil», señalan. De cualquier manera, el equipo dice que estos hallazgos son un gran punto de partida para investigar este efecto aún más.

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