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Los 2500 paneles solares en órbita del CalTech podrían proveer al planeta de energía ilimitada.

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Uno de los mayores desafíos que enfrenta el siglo XXI es el tema de la energía limpia: cómo generar suficiente, cómo fabricarla a bajo costo y con la menor cantidad de efectos secundarios dañinos, y cómo llevarla a los usuarios.

Las soluciones deberán ser muy creativas, al igual que lo que ha ideado la Iniciativa de Energía Solar Espacial (SSPI), una asociación entre Caltech y Northrup Grumman.

«Lo que estamos proponiendo, con cierta audacia, es desarrollar la tecnología que permita construir las estructuras espaciales más grandes», dice Harry Atwater, profesor de Caltech y miembro de SSPI.

La idea, para transmitir energía solar a la Tierra desde el espacio, es ingeniosa, simple y puede funcionar, dada la inversión y el respaldo financiero necesarios. SSPI ha diseñado un enfoque modular que garantiza bajo costo y redundancia. La unidad básica es un «azulejo multifuncional», un segmento fotovoltaico liviano que mide 10 x 10 cm (4 x 4 in), tiene solo 3 cm (1 pulgada) de grosor, pesa aproximadamente 0.8 gramos y se puede aplanar cuando está montado para el lanzamiento.

¿Cómo los ensamblan?

400 de estos azulejos básicos se ensamblan en paneles, con 900 paneles por satélite. Cada uno de estos satélites de «alfombra» puede plegarse en un espacio pequeño para el lanzamiento, y desplegarse una vez en órbita a su tamaño completo, aproximadamente dos tercios del tamaño de un campo de fútbol.

El concepto involucra 2500 de estos satélites que vuelan en una formación cerrada, formando una superficie de energía solar de 9 kilómetros cuadrados (3.5 millas cuadradas). Cada mosaico es capaz de convertir la energía solar en energía de radio transmisible, que puede emitirse (y recibirse en) la Tierra.

La belleza de este sistema es que no hay necesidad de una infraestructura energética costosa en la Tierra. Esto significa que las regiones remotas y empobrecidas, que carecen de una base para la transmisión de energía, se pueden amueblar fácilmente con esta energía solar basada en el espacio. Las antenas simples y las estaciones receptoras son todo lo que se necesita.

Mientras tanto, las baldosas ligeras, que son fabricadas a bajo costo, significan un sistema espacial más robusto. El desgaste habitual de las naves espaciales a largo plazo, como la llamarada solar o el daño por micro meteoritos, podría eliminar una o dos baldosas, pero no sería catastrófico para la nave en su conjunto.

Es un concepto intrigante, y uno que bien vale la pena la inversión. Con suficiente interés y una movilización de la industria electrónica para construir los azulejos, y la industria espacial privada para transportarlos al espacio, puede ser el futuro de la energía.

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