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La grasa corporal es más valiosa de lo que imaginabas

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La grasa ahora es apetecida. El que los médicos la apetezcan tanto ha hecho que este tejido se convierta prácticamente en oro orgánico. Sin embargo, la idea de usar grasa en la medicina no es una idea reciente y es algo que nació en el siglo XIX. La verdad es que el exceso de grasa corporal no es algo considerado como saludable. Pero sin duda alguna, investigarla ayudaría a la medicina.

Esta es la historia de Olivia. Ella sufría tanto de sus manos, que ya no podía realizar determinadas tareas cotidianas. Esto significa que no podía peinarse el pelo o abotonarse la ropa. Diagnóstico: Esclerodermia sistémica, una extraña enfermedad autoinmune caracterizada por el endurecimiento de la piel. Esta afectación se pronuncia más en las manos, reduciendo la movilidad de los dedos y las articulaciones.

El hospital de la Concepción en Marsella le propuso entonces probar un nuevo tratamiento. El equipo del profesor Guy Magalon, un cirujano plástico, le operó para quitar una pequeña cantidad de grasa del abdomen. Esto se hizo a través de una liposucción. Luego, se le inyectó una fracción subcutánea en las manos. Se obtuvo un resultado bastante positivo, ya que ahora ella puede volver a usar sus dedos.

Así como otros 11 pacientes incluidos en este ensayo clínico, sus resultados fueron publicados en 2014. Estos resultados positivos podrían permitir a Guy Magalon (autor del estudio) lanzar lo más pronto posible la segunda fase del ensayo en unos cuarenta pacientes. De ser así, los estudios se llevarían a cabo en varios centros en Francia. «La grasa es un tesoro», dice.

La grasa es tan valiosa, pero tan odiada

Sí; podría ser un tesoro; pero odiamos la grasa. Con cada verano, los nuevos regímenes prometen hacerla desaparecer para permitirnos recuperar la delgadez que se adapta al imperativo estético de nuestras sociedades occidentales. Pero también es sabido que esta causa trastornos múltiples. Este tejido es responsable de miles de muertes al año. Además, gracias a esta es que muchas personas desmejoran la calidad de vida.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (junio de 2016), el sobrepeso y la obesidad son responsables de la diabetes, trastornos musculoesqueléticos (especialmente la osteoartritis), ciertos tipos de cáncer (endometrio, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñón y colon) y enfermedades cardiovasculares. De ahí la importancia de mantener un peso óptimo definido por el índice de masa corporal (IMC = peso / talla2).

Sin embargo, aunque menos sabido, la grasa corporal (en proporción normal) es esencial para el buen funcionamiento del cuerpo. ¡Mejor! «Es un órgano por derecho propio», dice Sébastien Garson, médico de cirugía plástica, reconstructiva y estética. El tejido adiposo representa del 10 al 20% del peso de un adulto. «Es el principal reservorio de energía del cuerpo, un aislante que protege los órganos vitales. Además es un tejido que produce un gran número de hormonas esenciales para muchas respuestas fisiológicas».

No es nada reciente; sin embargo ha ido evolucionando

La grasa es incluso una fuente de células madre, capaz de dividir y diferenciarse en varios tipos de células. La idea de usar grasa en medicina, sin embargo, no es reciente y nació en el siglo XIX. En 1893, el cirujano alemán Gustav Adolf Neuber recogió pequeños fragmentos de grasa del brazo de un paciente para llenar un agujero formado sobre su ojo por una infección ósea.

Dos años más tarde, uno de sus colegas, Vincenz Czerny, transfirió un lipoma del gluteo de una paciente a uno de sus senos. Esta paciente había sido afectada por una mastectomía. Pero no fue hasta 1977 que un francés, el profesor Yves Gérard Illouz, inventó la «cánula». Es una especie de jeringa de succión que extrae tejido adiposo por pequeñas incisiones, dando lugar a la liposucción.

Después en los 90’s, en Nueva York, el cirujano plástico Sydney Coleman revolucionó la liposucción y creó el concepto de «lipostructura». Lo hizo con el propósito de ayudar a los pacientes con SIDA. Los tratamientos anti-VIH usados en ese entonces (inhibidores de la proteasa) estabilizaban la carga viral de los pacientes. El lado negativo es que alteraban su fisonomía, modificando la distribución de la grasa (lipodistrofia).

Se le debe mucho a Sydney Coleman

Los pacientes presentaban atrofia de la grasa superficial en la cara y los miembros. La mayoría de ellos desarrollaron una «joroba de búfalo» entre los omóplatos. Para combatir la discriminación física de estas personas, Sydney Coleman estableció el primer protocolo de reutilización de grasa. Su meta era brindar una mejor apariencia a dichos pacientes. Una operación de tres etapas: muestreo, centrifugación, reinyección.

«Sydney Coleman estandarizó el procedimiento», dice Richard Abs, cirujano plástico, presidente de Sofcep (Sociedad Francesa de Cirujanos Plásticos), y su técnica sigue siendo una referencia hoy en día. Estas células grasas pueden dar lugar a fibras cartilaginosas (condrocitos), óseas (osteoblastos), grasas (adipocitos), fibras musculares (miocitos) o cardíacas (cardiomiocitos).

Mejor aún, la grasa contiene de 3 a 5% de estas células madre, mucho más que la médula ósea. La ventaja es que es un tejido mucho más fácil de obtener. De ahí la idea de probar esta fracción de grasa que contiene células madre llamada fracción vascular estromal (FVS). En un comienzo la idea era mejorar la situación de los pacientes (principalmente mujeres) privados de la mano de las manos por la esclerodermia sistémica.

Aún no se permite en todos los países; pero las cosas podrían cambiar

En 2011, el CHU de Marsella obtuvo una autorización de ensayo clínico para inyectar a los pacientes 1 cm3 de FVS con 4 millones de células madre. Esto resultó reforzar la vascularización y reducir el enema y el dolor. En 2016, un estudio de EE.UU. en 88 casos similares también se puso en marcha. Dará sus resultados en los próximos meses. Y esto es sólo el comienzo.

Otros investigadores están intentando cultivar el FVS para seleccionar y producir las células madre derivadas del tejido adiposo (ADSCs). No menos de 215 ensayos clínicos utilizan estas valiosas células para indicaciones tan variadas como lesiones cardíacas o artritis. Y ya, las compañías americanas como American CryoStem han visto el potencial.

La empresa ofrece a los pacientes la oportunidad de matar a dos pájaros de un solo tiro. Quitar algunas perlas por lipoaspiración para congelar la grasa (una práctica prohibida en Francia) con el fin de utilizarlo en futuras intervenciones estéticas o explotar las valiosas células madre en caso de problemas de salud. Sin embargo, se espera que pueda llevarse a cabo en otros países.

 

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