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Descubren nuevo cráter en la superficie de Marte

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El Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA ha descubierto un nuevo cráter en la superficie de Marte. El equipo sospecha que una roca sólida probablemente de alrededor de 1,5 metros (5 pies) de ancho golpeó el Planeta Rojo en una región llamada Sinai Planum, justo al sur del cañón más impresionante del sistema solar: el Valles Marineris.

El cráter se formó en algún momento entre septiembre de 2016 y febrero de 2019. La imagen fue capturada por el Experimento Científico de Imágenes de Alta Resolución (HiRISE) a bordo del MRO. La imagen en color mejorada muestra rayas oscuras y una característica azul en el terreno rojo pálido de Marte.

Antes de decir que parece un ano como el que algunos tienen en línea, recomendaríamos una visita al médico para aclarar qué son exactamente esas rayas azules y negras.

Por ahora, los científicos planetarios están averiguar el origen de las regiones más oscuras de la imagen. CRISM, el otro instrumento a bordo de MRO que podría haber trabajado en la composición, ha pasado su vida útil de diseño. Tenía una resolución más pobre que HiRISE y debió haberse deteriorado aún más cuando se quedó sin refrigerante.

Podría haber hielo en el cráter

Space.com entrevistó a la miembro del equipo de HiRISE y al científico de la Universidad de Arizona, Dra. Veronica Bray, en relación con el nuevo cráter. Ella sugiere que el material negro es probablemente basalto, dado nuestro conocimiento de la región y la geología de Marte. Las partes azules pueden ser hielo de agua.

«Mientras el cráter fue destruido en la región de Valles Marineris, cerca del ecuador marciano relativamente cálido, es posible que haya un poco de hielo debajo del polvo», dijo Bray a Space.com.

Los investigadores sugirieron previamente que las rayas de material que vemos que se extienden desde el centro de los cráteres en Marte son causadas por vientos poderosos de fuerza de tornado que marcan la superficie a medida que se mueven.

Algunas pistas

Los vientos pueden alcanzar velocidades de hasta 800 kilómetros (500 millas) por hora y, en experimentos en el laboratorio, parecen verse afectados por la composición del terreno.

Los vientos que recorren la superficie están hechos de vapor de agua atrapado en el impactador o en el suelo debajo de él. Es posible que las rayas puedan brindarnos una forma de estudiar la composición de las regiones de cráteres de manera indirecta.

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